
La segunda etapa comienza en Girona y termina en Banyoles. Una buena oportunidad para los esprínters, ya que es la jornada con menos montaña de la Volta 2013: sólo una ascensión puntuable (El Mirador de Sant Feliu de Guíxols, de tercera categoría). Será un recorrido bonito, que se extiende a lo largo de la Costa Brava, cerca del mar y termina con cuatro vueltas alrededor del Estanque de Banyoles, uno de los lugares más atractivos de Catalunya.
La alta montaña irrumpe con fuerza en la tercera etapa. Llega al punto más alto, ubicado a 2.200 metros, después de 180 kilómetros exigentes. Vidreres es el punto de partida, con Sant Hilari (1ª categoría), túnel Collabós (1ª categoría) y, finalmente, Vallter 2000, la 'Cima Peris' de esta edición. Un final muy duro, ya que el último kilómetro tiene una pendiente media del 11%.
La etapa más difícil y más larga es la cuarta. 217 kilómetros entre Llanars-Vall de Camprodon y Port Ainé-Rialp. Como curiosidad, recorre tres de las cuatro provincias catalanas. El tramo final es de extrema dureza. A partir del kilómetro 147 empieza el Cantó, un largo puerto de categoría especial y 24 kilómetros. Para rematar la faena, llegada a Port Ainé, otro coloso de máxima dificultad que se hará muy largo debido a sus 19 kilómetros y unas rampas que llegan al 12% de desnivel máximo. El año pasado tuvo que suspenderse esta ascensión por culpa de la nieve. Esperamos que, esta vez, la meteorología sea más benévola.
La quinta etapa sólo presenta una dificultad puntuable, justo en su ecuador (Âger, de segunda categoría). Su punto de partida es Rialp y, después de atravesar los bellos paarajes de los dos Pallars (Sobirà y Jussà) y La Noguera, se llega a Lleida, donde presumiblemente podemos ver un esprint masivo. Por lo tanto, es una gran oportunidad para los corredores más rápidos del pelotón. La capital del Segrià no disfrutaba de una llegada de la Volta desde 1997.
La sexta etapa se inicia en Almacelles, ciudad que acoge la Volta por segunda vez en su historia y que, con motivo del centenario de la carrera, hizo un monumento dedicado a la ronda catalana. Una jornada con algunas 'trampas' que tiene las dificultades de Prades (1ª) y Lilla (2ª), situada a sólo 14 kilómetros de la llegada de Valls. La meta, por cierto, se ubica justo frente al pabellón Xavier Tondo specialmente, hijo ilustre de la capital del Alt Camp.
El último día será como un fin de fiesta espectacular. El Vendrell dará el pistoletazo de salida para conducir el pelotón por las Costas del Garraf y entrar a Barcelona por la Gran Vía. Se recupera el tradicional circuito de Montjuic, al que se dan ocho vueltas (durante 50 kilómetros), con las ocho ascensiones correspondientes (tercera categoría). Una etapa corta (122 km.) pero muy nerviosa que hará las delicias del público barcelonés.

